Una vez finalizado el tatuaje, mi trabajo termina y empieza el tuyo. Siempre explico que la curación es el 50% del resultado final de la pieza. Un tatuaje bien ejecutado puede perder calidad si no se siguen los pasos correctos durante los días posteriores.
Mi recomendación es sencilla y se basa en la constancia: limpieza con jabón neutro, agua tibia y una hidratación controlada. Es fundamental no saturar la piel de crema; una capa fina es suficiente para que la zona se mantenga elástica sin dejar de respirar. La paciencia es clave: no retires las pieles secas y permite que el cuerpo marque su propio ritmo. Si tienes cualquier duda durante el proceso, puedes consultarme directamente para asegurar que la pieza cicatrice a la perfección.
